SOBRE LA PRESENCIA DE INSTITUCIONES CIVILES Y MILITARES EN LOS ACTOS RELIGIOSOS.
Vaya por delante que, como católico que soy, no pretendo emitir juicio alguno en esta carta. También, que todo el mundo debe ser bienvenido a cualquier acto religioso, litúrgico o no. No obstante, y como “lo cortés no quita lo valiente”, no comprendo la presencia de instituciones o de autoridades que pertenecen, militan u obedecen a partidos políticos, gobernantes o no, cuya ideología, comportamientos o leyes aprobadas –por más democráticas que sean- van directamente en contra de dogmas, símbolos, imágenes o, inclusive el Santísimo Sacramento- y las costumbres y tradiciones de una amplísima mayoría de la población española.
Estoy cansado de ver personas que pertenecen a partidos políticos claramente anticlericales en la procesión del Corpus o de la Virgen de las Angustias. Humildemente creo una fenomenal hipocresía o, cuando menos, una rotunda incoherencia que representantes del PSOE, IU u otros, así lo hagan. Son partidos que defienden el aborto, inclusive de adolescentes menores de edad, que practican un “fundamentalismo anticatólico” impropio de la tolerancia y el respeto por las creencias religiosas que protege nuestra vigente Constitución de 1978. Permiten que se llame “matrimonio” a algo que, en ley natural, no lo es, si bien respeto todas las sensibilidades y conductas relativas a la sexualidad y fomentan o toleran el adoctrinamiento en temas que conciernen a los padres o tutores. Pretenden eliminar los Crucifijos y los Belenes en las fiestas de Navidad en escuelas y colegios. Diríase que practican un totalitarismo totalmente reñido con la libertad y el respeto. No obstante, muchos de ellos/as luego inscriben a sus hijos/as en colegios concertados o privados católicos.
Por otra parte, critican la presencia de las Fuerzas Armadas en tales actos, anulan la costumbre de “rendir honores al Santísimo o a la Patrona de Granada” y luego asiste el General del Madoc, el Subdelegado del Gobierno, el Ayuntamiento con el Alcalde al frente, el Presidente de la Diputación etc.etc. Pero, ¿en qué quedamos y hasta dónde vamos a llegar?Estoy a favor de la efectiva separación de Iglesias y Estado, pero lo que no creo que sea lógico ni procedente es utilizar las Religiones para la confrontación política y mucho menos como argumento en campañas electorales o para herir la sensibilidad religiosa de tantos españoles cristianos y, católicos en concreto. elsadday.

