Las dichosas matriculas
Quiero que sepan todos por el autentico calvario que estamos pasando muchos padres al ver como nuestros hijos quedan un año tras otro excluidos de aquellos centros que prefieren para su educación y que en su momento un sorteo determinó su futuro psico social. Todo comienza con un periodo de nervios, desesperación e inquietud, por saber si estas dentro o fuera de la lista de admitidos, y cuando ves fuera a tu hijo, las dudas, el temor y la desconfianza se apoderan de uno. ¡Por Dios! que es mi hijo, quién no quiere lo mejor para él, y es que el sistema aplicado por la Consejería de Educación arregla tu decisión personal sobre que condiciones acerca de formación, infraestructuras, o ideología quieres para él, con un sorteo, y repito, injustísimo. Es como la lotería, si te toca, te cambia la vida, disfrutarás de coches, casas y abundancia. Pero hombre, que estamos hablando de un menor, de una personita que se esta haciendo, y no quiero que nadie me mediatice sobre que educación quiero para él.
Luego, te encuentras con la segunda fase, cuando tu indignación llega al punto más álgido. Te metes en este mundillo, si es que verdaderamente te preocupa, y haces todo lo posible por arreglar este desaguisado. Abogados, detectives, recursos, mucha normativa, y foros con un buen número de personas que están en tu misma situación. El abogado, que te intentará meter a tu hijo por medidas cautelares, alegando entre otras cosas la libre elección de centro, cosa que la Administración deniega por sistema; posteriormente, irás a un contencioso, donde un juez, decidirá, lo mismo, pero a lo mejor, consigues unas medidas cautelares y así consiga entrar, durante algunos años, mientras recurres al TSJA. Es decir el que tiene dinero podrá hacerlo, el resto no. Después tienes que acudir, si quieres y tienes fuerza y bolsillo para ello, a un detective, quien te investigará a varios casos de niños que casualmente se empadronan el último año para poder optar injustamente a los puntos por zona dentro del área de influencia del centro en cuestión. Ves que tienes varios, ahora qué haces; acaso soy Dios o un verdugo para decidir su futuro; que niños están dentro o fuera, a quién denunciar o no. Es que tengo que ser yo quién realiza todas las averiguaciones, el que se gaste el dinero, el que se tenga que enfrentarse al mundo: desde el director del centro escolar, que no quiere que denuncies; pasando por aquellos padres que no te entienden, (claro, como no les toca a ellos); y terminando con el Sistema, una tela de araña, lleno de funcionarios que cada uno te cuenta una versión y además dos administraciones enfrentadas como son las entidades locales y la autonómica. Y lo mismo que lo hago yo, no lo puede hacer la Administración , y sea ella la que se enfrente a esto, no que seamos los padres los participes de un sistema nefasto, provocando nada más y nada menos que el enfrentamiento brutal, voraz e incluso desleal con otro ciudadano, que lo único que quiere, es lo mismo que tú. Lo mejor para su hijo.

